THE SMASHING MACHINE: Safdie pierde el toque mientras Johnson impresiona en la anti épica deportiva del año

En su primer largometraje en solitario, Benny Safdie abandona la adrenalina criminal de Good Time (2017) y Uncut Gems (2019) para adentrarse de lleno en el terreno del drama deportivo biográfico con La Máquina: The Smashing Machine (2025), producida y estrenada por A24. Mark Kerr, figura fundamental en el origen de la UFC, es el punto focal de este retrato más íntimo y menos heroico de lo que este género cinematográfico suele permitir.

La película, basada en el documental homónimo de 2002, parte con un Mark Kerr venerado, triunfador, y asentándose en el trono de los grandes después de un meteórico ascenso, para luego continuar con su posterior derrumbe, todo esto entre el año 1997 y el 2000. Apodado “The Smashing Machine” por su fuerza demoledora en el octágono, Kerr (Dwayne Johnson) parecía imbatible, pero detrás de la imagen del campeón invulnerable se escondía un hombre adicto, lleno de inseguridades y con una relación tóxica y codependiente con su pareja Dawn Staples (interpretada por Emily Blunt). Safdie no ofrece la historia clásica de redención que podría esperarse de un biopic deportivo: aquí no hay una gran victoria final, ni tampoco un descenso con moraleja.

Para muchos, la mayor sorpresa de la película será, sin dudas, la interpretación de Dwayne “The Rock” Johnson. Alejado de la coraza de superhumano carismático que ha explotado durante años, Johnson se entrega a un papel que lo expone física y emocionalmente. Aunque la diferencia de edad entre el actor y el papel podría haber sido un obstáculo, Safdie lo obvia, porque era necesario un intérprete de la calidad corporal de Johnson para ilustrar la imponencia y el ego inflado con el que el personaje se identifica. Y es finalmente en los silencios, los gestos mínimos y en los momentos de colapso emocional donde Johnson entrega la actuación más matizada que se le ha visto.

Emily Blunt, aunque en un rol secundario, aporta una sensibilidad indispensable. Su personaje no es la simple “pareja sufrida” de un campeón atormentado, sino una mujer también rota por la dinámica autodestructiva que comparte con él. Sus escenas en común son algunas de las más intensas del film, y más que en el ring, el verdadero combate se libra en la relación tempestuosa entre Kerr y Dawn, en sus discusiones sobre drogas, dependencia y fracaso.

Sin embargo, donde sus anteriores películas eran pura tensión narrativa y de compás, aquí el relato se cuenta quizás con demasiada contención, es una bocanada de aire fresco dentro del cine de su realizador pero tampoco es un cambio que demuestre tener un impacto positivo en la narración, de hecho a ratos la cinta se siente que arrastra la historia y puede perder la atención de algunos espectadores. Además el guion sugiere muchos temas que parecen ser importantes en la vida y desempeño profesional de su protagonista, como la adicción, la soledad, el ego, el propósito, pero no se sumerge del todo en ninguno, quedándose en las limitaciones que los documentales enfrentan en la captura de imágenes reales, pero que acá, aunque se trate de una adaptación directa de un documental, queda flojo. 

Esa falta de profundidad emocional también impacta en el tercer acto: el esperado enfrentamiento final carece de la intensidad dramática que podría haber coronado la historia. El resultado es más contemplativo que catártico. Por ello, puede dejar insatisfechos a quienes busquen una épica inspiradora, pero también a quienes esperen un estudio psicológico más incisivo.

Aún así, hay algo interesante en su negativa a extremar las dimensiones del camino de Kerr, ya que en realidad no todos los héroes tienen un final perfecto de redención, ni todas las derrotas pegan tan fuerte para dejar un mensaje contundente. Aunque algo incompleta en su exploración de los conflictos internos de Mark Kerr, su representación se percibe honesta, y como drama adulto permite que Dwayne Jhonson brille como nunca antes en su carrera actoral. The Smashing Machine no convence en su construcción de personaje, pero es una tragedia impecable en otros departamentos, recordando que sin dudas nos encontramos ante el trabajo de un cineasta que se ha hecho una carrera sólida en equipo, pero que como solista está recién empezando.

La Máquina: The Smashing Machine ya está en salas comerciales e independientes de todo el país, desde el 16 de octubre de 2025, por la distribución de Diamond Films Chile.