CUANDO EL CIELO SE EQUIVOCA: Una ópera prima con corazón, y alas pequeñas

Cuando el cielo se equivoca (Good Fortune) es el debut como director de cine de Aziz Ansari, quien firma también el guion y coprotagoniza junto a Keanu Reeves y Seth Rogen. La película, que combina comedia fantasiosa con una mirada crítica al estado del capitalismo actual, envuelve todo aquello en un empaque ligero y accesible que busca, y logra, entretener sin perder de vista su mensaje profundo.

El relato recae en el existencialismo de un ángel, y el pesimismo de un mortal demasiado humano. Gabriel (Reeves), el ser celestial de la historia, se categoriza en la jerarquía del cielo en un rango bajo, al punto de que sus alas no son siquiera suficientemente grandes para volar con ellas, pero está encargado de una tarea que para él podría ser insignificante, mientras que para las alarmantes cifras del mundo real es bastante importante que contemos con un ángel de la guarda que evita los accidentes de quienes revisan sus teléfonos celulares mientras conducen vehículos.
Motivado tanto por una crisis vocacional como por el terrible sentimiento de observar a personas solitarias y tristes, Gabriel decide intervenir en la vida de Arj (Ansari), un hombre agotado por la precariedad de su situación socio-económica. Así se pone en marcha una especie de experimento social, porque el ángel ha decidido entregarle a Arj la vida y estatus de quien fuera recientemente su jefe millonario, Jeff (Rogen), pero rápidamente el propio Gabriel termina desterrado de su vida inmortal y se desatan una serie de eventos, ironías morales y chascarros en lo que constituye una radiografía del desencanto contemporáneo con el mito del éxito.

Si Good Fortune funciona, es en gran parte gracias a que los personajes están hechos a la medida, ninguno de sus reconocibles intérpretes está siendo desafiado y, en cambio, el guion sólo les pide hacer lo que mejor saben hacer cada uno, encarnar esta historia incómoda desde donde más cómodos se permiten brillar.

Como guionista, Ansari despliega un humor que se mueve entre lo absurdamente corriente de los asuntos y la melancolía generalizada: la secuencia en que Arj contempla su futuro “realista”, con pequeños trabajos, deudas y una mascota moribunda, roza el nihilismo pero lo hace con ternura. Detrás de la fantasía del intercambio de cuerpos hay una crítica aguda a la economía del hoy, que se basa en emprendimientos, plataformas digitales que reducen el contacto humano, acumulación de pegas temporales y una cierta ilusión meritocrática que no calza con la vida de los multimillonarios a quiénes les proveemos nuestra atención.

Su pequeño problema recae en que Ansari quiere decir demasiadas cosas a la vez. La cinta oscila entre sátira social, comedia romántica y parábola espiritual, y no siempre logra profundizar del todo. Es más que nada un barrido de las problemáticas que plantea, y confía en la natural empatía de una audiencia que ya disfruta de su estilo de comedia observacional, para que puedan comprender e identificarse fácilmente con un relato que sí refleja la situación de una mayoría cada vez más irritada y vocal al respecto. El tercer acto, especialmente, es algo apresurado, como si su realizador no hubiera podido terminar de cuajar todo lo que se propuso exponer.
Sin embargo, el largometraje logra mantener una coherencia emocional, especialmente en los momentos en que Gabriel experimenta la pérdida de sus alas y descubre las pequeñas alegrías de la vida humana, como la comida callejera y bailar.

En definitiva, estamos frente a una comedia inteligente que, a través de su humor negro y personajes memorables, invita a cuestionar las verdadeas riquezas de la vida. Aunque en algunos momentos su narrativa pueda parecer dispersa, el filme destaca por su capacidad para hacer reír y reflexionar al mismo tiempo.
Aun con sus desajustes, Cuando el cielo se equivoca deja claro que Ansari es un cineasta con voz propia y ágil. Su mirada combina el cinismo de la era digital con una compasión genuina hacia esa generación que tanto llaman “de cristal”. Quizás el cielo se equivoque, pero Aziz Ansari acierta aquí más de lo que falla.

“Cuando el cielo se equivoca” se estrenó el 30 de octubre de 2025, gracias a BF Distribution.
