Frankenstein, el moderno Prometeo de Guillermo del Toro

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Guillermo del Toro abre su corazón y su alma en su versión de Frankenstein, el santo grial de su vida.

Han pasado 207 años desde la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, en 1818, y 94 años desde la clásica película Frankenstein de James Whale, estrenada en 1931. Y aquí seguimos, conversando sobre una de las criaturas más fascinantes de la historia del arte. Una criatura que enamoró a un joven Guillermo del Toro, quien desde muy pequeño soñó con dar vida a su propia versión en la gran pantalla. Hoy, ese sueño hecho realidad llega a las pantallas de todos los hogares gracias a Netflix, que cada cierto tiempo nos sorprende.

Luego de —según muchas fuentes— un aproximado de cincuenta adaptaciones, algo debía cambiar, y Guillermo del Toro nos entrega su versión de esta retorcida historia sobre la vida y la muerte. Una versión que se aleja del terror de James Whale y se acerca mucho más a la filosofía de Mary Shelley: una obra que abraza el romanticismo (literario, claro) y la estética gótica para adentrarnos en la mente del director mexicano.

La película se presenta en dos partes, dos puntos de vista: el del doctor Victor Frankenstein y el de la criatura. Para ejemplificarlo, podríamos decir que una parte es Frankenstein y la otra La novia de Frankenstein (una de las mejores secuelas en la historia del cine). La primera parte se la lleva Oscar Isaac, quien, aunque ofrece una actuación a la altura, queda algo opacado frente a la increíble Mia Goth como Elizabeth y a Jacob Elordi como la criatura. Ambos entregan dos de sus mejores papeles hasta la fecha.

La segunda parte aborda el punto de vista de la criatura. Lejos de los tornillos y el aspecto zombificado, Jacob Elordi nos entrega un ser puro, humano, que reacciona como alguien que acaba de llegar al mundo y que, de forma muy dura, debe aprender a sobrevivir y evolucionar. Esconde sus sentimientos más profundos para momentos específicos con personas específicas; instantes que podrían ser plasmados en una pintura al óleo.

En cuanto a las actuaciones destacadas, Mia Goth parece haber nacido para este papel. No necesita alterarse ni gritar para imponerse en pantalla y transmitir cada emoción que Elizabeth siente en todo momento. Su desplante actoral es poco común, dentro de un elenco escogido con pinzas que da vida a esta magna obra: una criatura en sí misma, ensamblada con precisión.

Frankenstein de Guillermo del Toro es una película muy artesanal. Aunque utiliza efectos especiales en los momentos necesarios, se nutre del efecto práctico, de las maquetas, de un diseño de producción exquisito a cargo de Tamara Deverell, donde todo es tangible, donde cada detalle parece pensado y nada está al azar. La fotografía de Dan Laustsen, junto al diseño de vestuario de Kate Hawley, aportan la magia restante para este ensamble gótico al que Alexandre Desplat entrega el toque final con su impresionante banda sonora. Todo el conjunto logra una coordinación perfecta, ofreciendo una experiencia visual digna de la pantalla de cine más grande posible. Aunque, si están leyendo esto y aún no la han visto, posiblemente su única opción sea Netflix; aun así, usen el mejor equipo disponible.

Más que una película de terror sobre un monstruo gigantesco, esta nueva versión de Frankenstein es una mirada mucho más filosófica sobre un ser que juega con la vida y la muerte, y que logra entregar nueva vida a un conjunto de partes ensambladas en un laboratorio. Una vida que no conoce este mundo, pero que, aun con sus cicatrices, parece mucho más humana que el monstruo que la creó. Aquel científico que quiso ser el moderno Prometeo terminó perdiendo todo lo que tenía. No es una historia de blancos y negros, sino una historia llena de grises que, en dos horas y media, relata el pensamiento de una mente maestra.

Si esta es o no la “versión definitiva” de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) es una discusión muy larga. Aunque personalmente creo que esta adaptación es mucho más fiel a la idea de Mary Shelley, sigo pensando que La novia de Frankenstein sigue siendo la mejor película sobre esta criatura.

Por Mauricio Casanova (Cine Aficionado)