ChaO: una apuesta y desafío visual
Siendo su primer largometraje, el animador Yasuhiro Aoki nos regaló una cinta experimental, divertida y melancólica sobre la relación de un joven y un pez. Una película realizada en el reconocido Studio 4°C, donde el anime toma una propuesta desigual.

Una historia situada en un mundo futurista, donde los humanos y los seres acuáticos conviven, pero bajo un constante conflicto. Las tensiones culturales y la incomodidad que sienten ambas especies las unas por las otras, ha generado que simplemente coexistan.
Es aquí cuando se da a conocer el personaje principal de esta historia, Stephan, quien trabaja con una empresa naval y sueña con darle vida a un proyecto, sin embargo, la timidez, la inseguridad y la torpeza frenan este sueño.
Un día, una princesa del mundo marino llamada ChaO (un pez) le propone matrimonio a Stephan. A diferencia de él, ChaO tiene una energía, un carisma y una ternura que la caracteriza toda la película.
Por más que esta cinta tenga dejos de comedia, por el constante rechazo de Stephan a ChaO y por el irritante e interesado jefe del joven, esta narrativa nos muestra un universo extraño, caótico, pero también muy emocional y melancólico.

Una excelente presencia de personajes que nos invitan a amarlos y abrazarlos, como es el caso de la misma ChaO y visto desde Stephan, hay quienes se pueden ver reflejados en la pérdida. El padre de ChaO es intimidante y poderoso, el jefe de Stephan es arrogante, cómico e interesado. Y así, cada uno aporta a la propuesta de esta película.
No podemos dejar de mencionar la impresionante estética, una propuesta poco convencional, ya que viene desde un imaginario que rara vez se aprecia. Colores fuertes, con la saturación al máximo, mezcla de técnicas en la animación que dan una sensación de un trabajo hasta artesanal.
Una experiencia fascinante que llega a ser hipnótica, un aprendizaje para aceptar lo diferente y una invitación a vivir situaciones absurdas en la pantalla.
