LA MUERTE DE ROBIN HOOD: El réquiem del hombre de Sherwood
Hay momentos en donde el subconsciente emerge desde el fondo de nuestras mentes como una llama que se niega a morir en una hoguera abandonada para tomar el control y hacernos cuestionar la vida de una manera que cala hasta los huesos.
Y de eso se agarra Michael Sarnoski al tomar una de las leyendas más poderosas de heroísmo popular y darle un giro oscuro y desgarrador para contar la verdad detrás del hombre del arco y flecha.


UNA HISTORIA QUE DESARMA LA LEYENDA
«Contamos la historia de un hombre que está atormentado por la percepción de ser un héroe cuando, en el fondo, sabe que no lo fue»
No solo se trata de la muerte del mítico forajido, sino que Sarnoski nos cuenta la historia de un hombre quien busca la muerte a manos de la venganza de quienes ha herido en su pasado y ahora lo cazan para hacer justicia.
Inspirándose en la estética de la película de los 60´s La Fuente de la Doncella (en su idioma original Jungfrukällan, que a su vez es una adaptación de una balada sueca del siglo XIII), la narrativa se torna macabramente oscura durante la primera mitad del film, en donde las escenas de brutalismo se toman la pantalla en un festín sangriento.
Con una progresión secuencial bastante dinámica, la proyección se encarga de mantener al espectador captivo y sorprendido cada segundo, sobre todo si no esperan el vuelco que Sarnoski le da al forajido medieval. Aquí Robin de los bosques deja de ser aquel que ayuda a los desamparados robándole a los ricos y pasa a ser un despiadado mercenario a sangre fría que, codo a codo con Little John, destripan, mutilan y atormentan a todo quien esté a su paso.

DE LA AGONÍA A LA RESILIENCIA
Uno de los puntos clave de esta película es la elección de Hugh Jackman como Robin.
Un acierto de par en par.
Con un desplante sublime y una actuación de primer nivel, Jackman hace un despliegue de talento transmitiendo a través de la pantalla grande cada una de las emociones de su personaje de forma impecable.
Una actuación formidable que nada entre el salvajismo y el dolor tanto físico como mental, reflejando el cansancio de llevar un peso que las leyendas le han dado.
Pero sin embargo es, en la primera mitad del film, Bill Skarsgård en su rol del Pequeño John quien destaca de sobremanera. El aliado de Robin ya no solo es su fiel acompañante de pandilla, es el gigante que derrumba todo a su paso, sádico y monstruoso. Aquí la actuación es simplemente brillante y magistral.

Este 35 mm tiene algunas exquisiteces dignas de mención; por una parte, Pat Scola se brilla en su dirección de fotografía haciendo brillar la historia y dándole un twist al verde y frondoso bosque para situarnos en un cuadro blanco y nevado filmado en Irlanda del Norte.
A esto hay que sumarle la música extraordinaria que envuelve al film de principio a final. Jim Ghedi te invita a cerrar los ojos y conectar con cada emoción entregada por el elenco haciéndolas parece una danza pagana entre la desolación y el encanto con un original soundtrack de 14 canciones y 48 min, 11 segundos. Cierra los ojos y déjate atrapar.

Si nos enfocamos en la otra mitad de la película, pareciera que es un género totalmente diferente.
Mucho más enfocado en el autoconocimiento y la batalla interna contra el pasado en donde la acción da paso al drama y al letargo, sintiendo a veces que los minutos se alargan de manera eterna.
Esto no es algo negativo, sino más bien una forma elegante de dar a conocer a la persona detrás del mito, sus batallas, sus temores y la expresión de sus sentimientos que hasta ahora habían estado ocultos en lo más recóndito de sus pensamientos.

El director nos entrega algo que es impagable, va convirtiendo lo primitivo en esencial y lo esencial en trascendente.
Impregna en humanismo lo que ha simple vista se conoce como visceral.
Se regocija en el entendimiento y perdón hacia uno mismo.
SINOPSIS:
En el siglo XIII, Robin Hood, un legendario forajido envejecido y atormentado por los crímenes que marcaron su vida, resulta gravemente herido durante una violenta batalla. Rescatado por la Hermana Brígida, priora de un remoto monasterio, encontrará una inesperada oportunidad de compasión mientras enfrenta las consecuencias de sus actos y se pregunta si aún existe la posibilidad de redención antes del final.
